Guía moderna de cirugia de la cadera para pacientes

La cirugía de cadera engloba un conjunto de procedimientos quirúrgicos diseñados para reparar o reemplazar una articulación de la cadera cuya función se ha visto comprometida. Su objetivo principal es claro y basado en evidencia: eliminar el dolor y restaurar la movilidad perdida. No es una decisión que se toma a la ligera, sino la conclusión de una evaluación médica exhaustiva cuando los tratamientos conservadores, científicamente probados, ya no ofrecen un resultado satisfactorio.

Cuándo es realmente necesaria una cirugía de la cadera

Afrontar un dolor de cadera persistente puede generar una considerable incertidumbre. La consideración de una intervención quirúrgica suele ser el último recurso, pero es fundamental entenderla no como un fracaso terapéutico, sino como la solución más precisa y meditada cuando la calidad de vida del paciente se ve significativamente comprometida.

Médico explica modelo anatómico de cadera a paciente mayor durante una consulta médica.

La recomendación para una cirugía de cadera se fundamenta en criterios clínicos rigurosos. El factor decisivo es un dolor constante que interfiere con actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o incluso conciliar el sueño. Cuando la fisioterapia, los fármacos antiinflamatorios o las infiltraciones ya no logran proporcionar un alivio adecuado y duradero, la cirugía se presenta como la opción más lógica y efectiva desde un punto de vista médico.

Patologías comunes que conducen a una intervención quirúrgica

No todo dolor de cadera se aborda con el mismo tipo de cirugía. Las patologías que con mayor frecuencia requieren una intervención presentan características distintas y afectan a perfiles de pacientes muy variados.

Las causas más habituales que evaluamos en consulta son:

  • Artrosis avanzada (coxartrosis): Es el desgaste progresivo del cartílago articular. Causa dolor, rigidez y una pérdida severa de la función. Es la indicación más frecuente para un reemplazo articular mediante una prótesis total de cadera.
  • Choque femoroacetabular (CFA): Se produce por un contacto anómalo entre la cabeza del fémur y el acetábulo. Es una causa frecuente de dolor en pacientes jóvenes y activos, y se aborda habitualmente con una cirugía de preservación articular, como la artroscopia de cadera.
  • Displasia de cadera: Una malformación congénita donde la articulación no se desarrolla correctamente. Si no se trata, puede provocar un desgaste prematuro y artrosis en la edad adulta.
  • Fracturas de cadera: Más prevalentes en personas de edad avanzada, generalmente a consecuencia de caídas. Requieren una intervención quirúrgica urgente para estabilizar el hueso o, en muchos casos, reemplazar la articulación.

Para facilitar la comprensión de cuándo una cirugía es la respuesta adecuada, la siguiente tabla resume las señales clínicas más claras.

Señales que indican la necesidad de una cirugía de cadera

Esta tabla sintetiza las patologías más comunes, sus síntomas clave y el objetivo terapéutico de la intervención quirúrgica en cada caso.

Patología común Síntomas principales Objetivo de la cirugía
Artrosis (coxartrosis) Dolor profundo en la ingle, rigidez matutina, dificultad para caminar o para realizar flexión de cadera. Reemplazar la articulación dañada para eliminar el dolor y restaurar la función completa.
Choque femoroacetabular Dolor agudo al flexionar la cadera o en sedestación prolongada, chasquidos articulares. Corregir la deformidad ósea para eliminar el pinzamiento y prevenir la progresión a artrosis.
Displasia de cadera Dolor en la cara lateral de la cadera, cojera, sensación de inestabilidad o "fallo". Reorientar los componentes óseos para mejorar la congruencia y estabilidad de la articulación.
Fractura de cadera Dolor agudo e inmediato tras una caída, incapacidad funcional para la bipedestación o carga. Estabilizar la fractura o reemplazar la articulación para permitir una movilización precoz.

Cada patología tiene una solución quirúrgica específica, diseñada para abordar la causa subyacente del dolor y facilitar el retorno a una vida activa.

La articulación de la cadera puede compararse con un mecanismo de alta precisión. En algunos casos, requiere un ajuste fino para preservar su función (cirugía de preservación). En otros, cuando el desgaste es irreparable, la solución más eficaz es sustituir el mecanismo por completo (artroplastia o prótesis).

El objetivo final de cualquier cirugía de cadera es el mismo: restaurar la autonomía del paciente y permitirle reanudar sus actividades sin las limitaciones impuestas por el dolor. No representa el final de un proceso, sino el primer paso hacia una recuperación funcional.


Alternativas conservadoras que deben explorarse previamente

Antes de considerar una cirugía de cadera, es fundamental agotar un abanico de opciones terapéuticas conservadoras. Aunque la cirugía es vista como la solución definitiva, estos tratamientos no quirúrgicos constituyen la primera línea de defensa contra el dolor y la pérdida de función. En muchos casos, logran retrasar, e incluso evitar, una intervención mayor.

El enfoque inicial se centra en tratar la causa del problema, no solo en aliviar los síntomas. La cirugía se convierte en una opción viable únicamente cuando estas estrategias demuestran ser insuficientes para mantener una calidad de vida adecuada.

Fisioterapia: el pilar de la recuperación funcional

Un programa de fisioterapia bien estructurado va más allá de la simple realización de ejercicios. Es una reeducación integral de la biomecánica corporal. Está diseñado para fortalecer la musculatura que estabiliza la cadera y para corregir patrones de movimiento disfuncionales que sobrecargan la articulación.

Los objetivos son claros y específicos:

  • Fortalecimiento de músculos clave: Grupos musculares como los glúteos y el "core" (faja lumbo-abdominal) son cruciales para la estabilidad pélvica. Un programa personalizado se enfoca en su correcta activación para que absorban las cargas que, de otro modo, impactarían directamente en la articulación.
  • Mejora de la flexibilidad y el rango de movimiento: La rigidez es un síntoma común en las patologías de cadera. Mediante estiramientos específicos, se busca mantener la elasticidad de los tejidos blandos, reduciendo así la fricción y el dolor durante el movimiento.

Este enfoque activo sitúa al paciente en el centro de su recuperación, proporcionándole herramientas para la gestión de sus síntomas a largo plazo.

Infiltraciones: alivio antiinflamatorio localizado

Cuando el dolor y la inflamación alcanzan un nivel agudo, las infiltraciones intraarticulares pueden proporcionar un alivio potente y localizado. No constituyen una cura, sino una herramienta terapéutica eficaz para romper el círculo vicioso de dolor-inflamación, lo que a su vez facilita una participación más efectiva en el programa de fisioterapia.

Es crucial entender las infiltraciones como un "puente" terapéutico. Su función es modular la sintomatología para permitir al paciente participar activamente en un programa de rehabilitación. Es esta rehabilitación la que genera cambios funcionales duraderos.

Existen diferentes tipos de infiltraciones, cada una con un mecanismo de acción y objetivo específico:

  • Corticoides: Potentes antiinflamatorios que ofrecen un rápido alivio del dolor. Su efecto puede durar de semanas a meses, siendo especialmente útiles para controlar episodios de dolor agudo.
  • Ácido Hialurónico (Viscosuplementación): Actúa como un lubricante y amortiguador para la articulación. Su objetivo es mejorar las propiedades viscoelásticas del líquido sinovial para reducir la fricción y el dolor, principalmente en casos de artrosis leve a moderada.
  • Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Este tratamiento biológico se obtiene de la propia sangre del paciente y contiene una alta concentración de factores de crecimiento. Se utiliza para modular la inflamación y estimular los mecanismos de reparación tisular del propio organismo.

La elección de una u otra opción depende del diagnóstico preciso, la severidad de los síntomas y las características individuales del paciente. La decisión de proceder a una cirugía de cadera es siempre el último paso, una vez que este arsenal terapéutico ha demostrado ser insuficiente.

Las cirugías de cadera más comunes, al detalle

Cuando las vías conservadoras han sido agotadas sin éxito, la cirugía de cadera se presenta como la solución más directa para recuperar una vida sin limitaciones. La filosofía quirúrgica moderna sigue dos grandes líneas de actuación: preservar la articulación nativa siempre que sea viable o, si el daño es irreparable, reemplazarla.

La elección entre estas dos opciones no es arbitraria. Se basa en un diagnóstico preciso que considera la edad del paciente, la patología específica, el grado de degeneración del cartílago y su nivel de actividad. El objetivo final es siempre ofrecer una solución personalizada y duradera.

Cirugía de preservación articular: la artroscopia de cadera

El principio de la cirugía de preservación articular es reparar un componente específico de la articulación para restaurar su función normal, sin necesidad de reemplazarla por completo. Su técnica principal es la artroscopia de cadera.

Este es un procedimiento mínimamente invasivo. A través de pequeñas incisiones de pocos milímetros, se introduce una cámara de alta definición (artroscopio) e instrumental especializado. Esto proporciona una visión directa y magnificada del interior de la articulación, permitiendo reparar el daño con una mínima agresión a los tejidos circundantes.

La artroscopia es la opción de elección para pacientes, generalmente jóvenes y activos, con problemas localizados como:

  • Lesiones del labrum acetabular: El labrum es un anillo de fibrocartílago que contribuye a la estabilidad de la cadera. Su rotura o desgarro puede causar dolor y chasquidos. Durante la artroscopia, es posible repararlo y suturarlo a su posición anatómica.
  • Choque femoroacetabular (CFA): Como se ha mencionado, es un conflicto de espacio entre el fémur y el acetábulo. Mediante la artroscopia, se puede remodelar el hueso sobrante, eliminando el pinzamiento y, de forma crucial, frenando la progresión hacia una artrosis futura.
  • Extracción de cuerpos libres: Ocasionalmente, pequeños fragmentos de cartílago o hueso pueden desprenderse y quedar alojados en la articulación, causando bloqueos y dolor agudo. La artroscopia permite su extracción de forma sencilla.

La principal ventaja de la preservación articular es que mantiene la anatomía propia del paciente. Es una inversión en la salud a largo plazo de la cadera que puede retrasar, e incluso evitar, la necesidad futura de una prótesis.

El siguiente esquema simplifica el árbol de decisión terapéutico, desde los tratamientos conservadores iniciales hasta la indicación quirúrgica.

Diagrama de árbol de decisión para el tratamiento del dolor de cadera, mostrando opciones desde fisioterapia hasta cirugía.

Este diagrama ilustra que la cirugía solo se contempla después de que tratamientos como la fisioterapia o las infiltraciones no hayan logrado un control sintomático satisfactorio.

Cirugía de reemplazo articular: la prótesis total de cadera

Existen situaciones en las que el desgaste del cartílago es tan severo que se produce un contacto directo hueso con hueso, lo que se conoce como artrosis avanzada. En estos casos, intentar preservar la articulación ya no es una opción viable. La solución que ofrece un cambio radical en la calidad de vida del paciente es la prótesis total de cadera o artroplastia.

Este procedimiento consiste en sustituir las superficies articulares dañadas de la cabeza femoral y del acetábulo por componentes protésicos de alta tecnología. Estos implantes están diseñados para replicar la biomecánica de una cadera sana, permitiendo un movimiento fluido y sin dolor.

La prótesis total de cadera es la cirugía indicada para:

  • Artrosis severa (coxartrosis): Es, con diferencia, la indicación más frecuente, especialmente en pacientes de mayor edad.
  • Artritis reumatoide: Esta enfermedad autoinmune puede provocar una destrucción progresiva del cartílago, haciendo inevitable el reemplazo.
  • Necrosis avascular: Se produce por la interrupción del aporte sanguíneo a la cabeza femoral, lo que lleva al colapso del hueso.
  • Ciertas fracturas de cadera: En personas mayores con fracturas complejas, el reemplazo articular a menudo garantiza una recuperación más rápida y predecible.

La relevancia de estas cirugías es innegable. Se estima que en España para 2025 se producirán entre 40.000 y 45.000 casos anuales de fractura de cadera. El Registro Nacional de Fracturas de Cadera (RNFC) reportó 64.192 hospitalizaciones por esta causa en 2020. Estos datos, especialmente en una región como Cataluña, donde especialistas como el Dr. Luis Ramírez Nuñez intervienen en centros de referencia como el Hospital Clínic de Barcelona, subrayan la necesidad de técnicas precisas. La tecnología 3D para la planificación de prótesis marca una diferencia significativa, ayudando a reducir complicaciones y optimizar resultados tanto en cirugías de preservación en jóvenes como en artroplastias en pacientes mayores. Puede aprender más sobre el uso de la tecnología 3D en cirugía de cadera y sus beneficios.

Comprender estas dos grandes vertientes de la cirugía de cadera le ayudará a participar de forma informada en las decisiones sobre su tratamiento.

Cómo la planificación 3D está cambiando la cirugía de cadera

La planificación quirúrgica 3D permite simular una cirugía de cadera de forma virtual antes de realizarla, garantizando que cada detalle se ajuste a la perfección a la anatomía del paciente. Esta tecnología ha dejado de ser un concepto futurista para convertirse en una herramienta estándar en la práctica clínica moderna, transformando la precisión y seguridad de cada intervención.

La planificación 3D supera las limitaciones de las radiografías tradicionales en 2D, que a menudo no revelan toda la información sobre la anatomía tridimensional única de cada paciente.

Doctor con guantes sostiene un modelo de hueso impreso en 3D, con una tablet mostrando un escaneo de cadera a color.

Creando un modelo digital de su cadera

El proceso comienza con una prueba de imagen avanzada, como una Tomografía Axial Computarizada (TAC). A partir de cientos de imágenes de alta resolución, un software especializado reconstruye una réplica virtual exacta de la cadera del paciente.

Este modelo tridimensional permite analizar la anatomía desde cualquier ángulo con precisión milimétrica. Es posible rotarlo, medirlo y estudiar las complejas relaciones espaciales entre el fémur y la pelvis de una forma que antes era imposible. Esta visión integral es la base para diseñar una cirugía completamente personalizada.

La planificación 3D nos otorga la capacidad de anticipación. En lugar de tomar decisiones críticas en tiempo real durante el acto quirúrgico, la cirugía se planifica y se "ensaya" virtualmente con antelación. Esto minimiza los imprevistos y optimiza cada paso del procedimiento.

Con este modelo digital, podemos realizar varias acciones clave:

  • Planificar las osteotomías (cortes óseos) con exactitud milimétrica: Se determina la localización y el ángulo precisos para cada corte, preservando la máxima cantidad de hueso sano.
  • Seleccionar el implante ideal: Se prueban virtualmente diferentes tamaños y modelos de prótesis para encontrar el que se adapta de forma óptima a la anatomía del paciente, asegurando una biomecánica correcta.
  • Anticipar posibles dificultades anatómicas: Si el caso presenta algún desafío, se identifica y se elabora una estrategia para resolverlo antes de entrar a quirófano.

De la planificación virtual al quirófano

La planificación es solo la primera parte. La transferencia de esa precisión digital al entorno quirúrgico real se logra mediante herramientas como las guías quirúrgicas impresas en 3D.

Estas guías son plantillas personalizadas, creadas a partir del modelo digital del paciente, que encajan de forma unívoca sobre su propio hueso. Durante la cirugía, actúan como una referencia precisa, indicando exactamente dónde realizar los cortes y posicionar los implantes, tal y como se había planificado.

La siguiente tabla comparativa ilustra las diferencias.

Cirugía tradicional frente a planificación quirúrgica 3D

Una comparación directa que resalta las ventajas de utilizar tecnología 3D en la planificación y ejecución de las cirugías de cadera.

Aspecto clave Enfoque tradicional Enfoque con planificación 3D
Visualización Imágenes en 2D (radiografías) con visión limitada de la anatomía. Modelo 3D interactivo que muestra la anatomía completa y única del paciente.
Precisión Dependiente en gran medida de la experiencia e interpretación intraoperatoria del cirujano. Guiada por plantillas personalizadas, logrando una precisión submilimétrica.
Toma de decisiones Muchas decisiones se toman durante el propio acto quirúrgico. El 99% de la cirugía está planificada y decidida antes de entrar a quirófano.
Resultados Buenos resultados, pero con mayor variabilidad interindividual. Resultados más predecibles, consistentes y personalizados.

En resumen, la planificación 3D no es solo un avance tecnológico; ha elevado el estándar de la cirugía de cadera, convirtiéndola en un procedimiento más seguro, rápido y, sobre todo, con resultados más fiables y duraderos para el paciente.

Su recuperación: el camino hacia una vida sin dolor

Una cirugía de cadera ejecutada con la máxima precisión constituye solo el 50% del éxito. El otro 50% depende directamente de un programa de rehabilitación bien diseñado y del compromiso activo del paciente. Esta sección es una hoja de ruta, basada en evidencia científica, para guiarle en cada fase del proceso de recuperación hacia una vida con plena movilidad y sin dolor.

El objetivo es proporcionar información rigurosa para que usted sea el protagonista de su propia recuperación. Comprender qué esperar en cada etapa le dará la confianza necesaria para afrontar el postoperatorio, asegurando que los excelentes resultados obtenidos en el quirófano se mantengan a largo plazo.

Las primeras 48 horas: la clave está en la movilización temprana

Los protocolos de reposo absoluto y prolongado han sido reemplazados por un principio fundamental: la movilización temprana. Lo habitual es que, en las primeras 24 horas tras la cirugía, un fisioterapeuta le asista para ponerse de pie y dar los primeros pasos con la ayuda de un andador o muletas.

Este primer movimiento, aunque pueda parecer un desafío, es crucial desde el punto de vista clínico. Ayuda a prevenir complicaciones graves como la trombosis venosa profunda, mejora la circulación y activa la musculatura, sentando las bases para una recuperación más rápida y segura.

El paradigma de la recuperación ha cambiado radicalmente. Ya no se concibe como un proceso pasivo de espera, sino como una fase activa que comienza de forma casi inmediata tras la intervención.

Los datos respaldan esta estrategia de forma contundente. El Registro Nacional de Fracturas de Cadera (RNFC) refleja un progreso notable en España: en 2023, el 75,8% de los pacientes se movilizaron (se levantaron y caminaron) al día siguiente de la cirugía. Esta mejora, junto con otros avances en rehabilitación, ha contribuido a reducir las estancias hospitalarias y a optimizar los recursos del sistema sanitario. Para los pacientes, esto se traduce en protocolos de rehabilitación alineados con la última evidencia científica, diseñados para una recuperación más eficiente. Puede consultar más datos sobre estos avances en la rehabilitación de cadera.

De la semana 1 a la 6: ganando independencia en el domicilio

Tras el alta hospitalaria, comienza la fase de recuperación en el entorno domiciliario. El objetivo principal durante estas semanas es ganar fuerza, confianza y autonomía en las actividades de la vida diaria. El dolor disminuirá progresivamente y la movilidad mejorará de forma notable.

En esta etapa, la fisioterapia es fundamental. Un terapeuta le guiará con un programa de ejercicios personalizado, centrado en:

  • Ejercicios de rango de movimiento: Esenciales para mantener la flexibilidad de la nueva articulación y prevenir la rigidez.
  • Ejercicios de fortalecimiento: Enfocados en los músculos glúteos y cuádriceps, vitales para la estabilidad de la cadera.
  • Reeducación de la marcha: Para corregir patrones de movimiento anómalos y facilitar el abandono progresivo y seguro de las ayudas para caminar (muletas).

Es fundamental seguir las indicaciones del equipo médico, especialmente en lo relativo a evitar ciertos movimientos (como cruzar las piernas o flexionar la cadera más de 90 grados) para prevenir una luxación de la prótesis en esta fase temprana.

De los 3 a los 6 meses: el regreso a la normalidad funcional

A partir del tercer mes, la mayoría de los pacientes experimentan una mejora funcional muy significativa. Es la fase en la que se empieza a recuperar la vida previa a la cirugía. Se puede caminar sin ayudas técnicas, volver a conducir y reincorporarse a la actividad laboral, especialmente si es de tipo sedentario.

Este es el momento adecuado para reintroducir de forma gradual actividades de bajo impacto como la natación o el ciclismo estático, que mejoran la resistencia cardiovascular y la fuerza muscular sin someter a la nueva articulación a un estrés excesivo.

El retorno a deportes de mayor impacto debe ser mucho más progresivo y siempre bajo la supervisión del cirujano y el fisioterapeuta. La recuperación funcional completa se suele alcanzar entre los seis meses y el año, momento en el que la nueva articulación estará completamente integrada, permitiendo un movimiento libre y sin dolor.

Si reside fuera de España, así podemos ayudarle

El dolor de cadera no tiene fronteras, y la búsqueda de una solución definitiva tampoco debería tenerlas. Comprendemos que para muchos pacientes que residen fuera de España, la opción de ser intervenidos en un centro de referencia en Barcelona es una posibilidad atractiva y, en ocasiones, necesaria.

La planificación de una cirugía en otro país puede parecer compleja, pero hemos optimizado un proceso claro y cercano para que, independientemente de su lugar de residencia, reciba una atención excepcional desde el primer contacto.

El primer paso: una teleconsulta para la valoración inicial

El proceso comienza con una consulta telemática. Esta primera cita virtual es fundamental para que nos explique su caso y para que podamos analizar sus informes médicos y pruebas de imagen (radiografías, resonancias magnéticas, etc.).

Esta consulta a distancia nos permite:

  • Realizar una primera valoración de su caso: Analizamos su situación para determinar si la cirugía es la opción más adecuada y qué tipo de intervención sería la más indicada para sus necesidades.
  • Resolver todas sus dudas: Le explicamos de forma clara las alternativas terapéuticas, los beneficios esperados y los pasos a seguir. Nuestro objetivo es que disponga de toda la información necesaria para tomar una decisión informada.
  • Trazar un plan inicial: Si se confirma la indicación quirúrgica, diseñamos una hoja de ruta preliminar que incluye los preparativos necesarios y un calendario aproximado para la intervención.

Este primer contacto es clave para establecer una relación de confianza médico-paciente. Queremos que se sienta seguro y comprendido, con la certeza de que su caso se evalúa con la misma rigurosidad que en una consulta presencial.

Una vez que se decide proceder, nuestro equipo coordina todos los detalles, desde la gestión de las citas preoperatorias hasta la planificación de su estancia en Barcelona, asegurando un proceso fluido. Le ayudaremos a organizar la logística del viaje y el alojamiento para que su única preocupación sea su recuperación.

El seguimiento no concluye con su regreso a casa. Mantenemos el contacto a través de videollamadas para supervisar su progreso y asegurar que su rehabilitación avanza correctamente. La distancia no debe ser un obstáculo para un seguimiento médico de calidad.

Preguntas frecuentes sobre la cirugía de cadera

Es natural que surjan dudas al considerar una cirugía de la cadera. He recopilado las preguntas más frecuentes que escucho en mi consulta para ofrecer respuestas claras, basadas en la experiencia clínica y la evidencia científica.

El objetivo es disipar la incertidumbre para que pueda tomar una decisión con la máxima tranquilidad y confianza.

¿Cuánto dura la recuperación de una prótesis de cadera?

La recuperación total es un proceso gradual, pero los protocolos actuales han acortado significativamente los plazos iniciales. La mayoría de los pacientes comienzan a caminar con ayuda de muletas el mismo día de la cirugía o al día siguiente.

Como referencia general:

  • Reincorporación a un trabajo de oficina: Suele ser posible en unas 4 a 6 semanas.
  • Actividades de bajo impacto (natación, bicicleta estática): Se pueden reintroducir a partir de los 2-3 meses.
  • Deportes de mayor impacto: Requieren más tiempo. Generalmente, se consideran a partir de los 3 a 6 meses, siempre con la aprobación del equipo médico.

La fisioterapia personalizada es un pilar fundamental para cumplir estos plazos y asegurar el éxito de la recuperación.

¿Es muy dolorosa la cirugía de la cadera?

El manejo del dolor postoperatorio ha avanzado de forma espectacular. Actualmente, combinamos técnicas de anestesia regional (que adormecen la zona intervenida durante horas) con pautas de medicación multimodal muy eficaces.

Es normal sentir molestias los primeros días, pero el dolor agudo e incontrolable es un concepto del pasado. Nuestro objetivo es garantizar su confort para facilitar una movilización y rehabilitación precoces.

Durante las primeras semanas, el dolor disminuye notablemente hasta convertirse en una molestia leve, manejable con analgésicos convencionales.

¿Qué riesgos tiene una operación de cadera?

Como cualquier cirugía mayor, una operación de cadera conlleva riesgos, aunque su incidencia es muy baja gracias a los estrictos protocolos de seguridad que se aplican. Los más relevantes, para los que se toman medidas preventivas específicas, son:

  • Infección: Se minimiza con el uso de antibióticos profilácticos y técnicas quirúrgicas estériles. Su tasa es inferior al 1%.
  • Trombosis venosa profunda: Se previene con medicación anticoagulante y, de forma crucial, con la movilización temprana del paciente.
  • Luxación de la prótesis: El riesgo es mayor en las primeras semanas. Se le instruirá sobre las posturas y movimientos a evitar para proteger la articulación.
  • Diferencia de longitud entre las piernas: La planificación 3D permite un cálculo preoperatorio de la longitud con una precisión milimétrica, reduciendo este riesgo a su mínima expresión.

¿Cuándo podré volver a hacer deporte tras una artroscopia?

La artroscopia de cadera, al ser una cirugía de preservación articular, generalmente permite un retorno a la actividad más rápido que una prótesis. No obstante, el regreso al deporte debe ser siempre progresivo y supervisado por un profesional.

Los plazos varían según la lesión tratada, pero como norma general, la reintroducción de la actividad deportiva comienza de forma gradual entre los 4 y 6 meses postoperatorios, siguiendo un programa de rehabilitación específico.


Si el dolor de cadera está limitando su vida, no espere más. El Dr. Luis Ramírez Nuñez y su equipo están aquí para ofrecerle un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento a su medida, utilizando la tecnología más avanzada para garantizar los mejores resultados. Solicita una consulta para valorar tu caso y dar el primer paso hacia tu recuperación.

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